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10 November 2017

¿Tienes varices?

Escrito por: Dra. Vanessa Rubio

Tener várices, piernas cansadas o hinchadas, con calambres o ardores, pueden ser manifestaciones de insuficiencia venosa crónica.  La insuficiencia venosa ocurre por estancamiento de sangre en las piernas secundario a inactividad, (pasar muchas horas parado o sentado en el día), aumento de peso y sedentarismo.  Otros factores que influyen para presentarla, son estar bajo tratamiento hormonal, tener varios embarazos y antecedentes familiares de la enfermedad.

Este estancamiento de sangre en las piernas provoca gradualmente la dilatación y tortuosidad de la pared venosa.  El estancamiento crónico, producto de repetirse día con día al estar muchas horas en una sola posición, provoca que se hinchen las piernas y se inflamen.  Esta inflamación lesiona la piel, y en casos severos existe mayor riesgo de abrirse una herida que cierra con mucha dificultad y que en muchos pacientes persiste abierta como una úlcera venosa.

Muchos de los síntomas se pueden controlar con ejercicio diario o al menos tres veces por semana (correr, caminar, nadar o bailar), uso de una media de compresión para prevenir enfermedad venosa, levantar las piernas varias veces al día y mantener un peso saludable. 

Los medicamentos para las várices ayudan a controlar las molestias pero no curan la enfermedad ni la previenen.

Pueden existir síntomas venosos sin necesariamente tener venas visibles.  Cuando ya existe un problema de insuficiencia venosa, hay diferentes tratamientos que se realizan dependiendo de la severidad de la enfermedad.  Se recomienda acudir a valoración con un angiólogo, que es un especialista de la circulación para controlar el problema.  Tras realizar una valoración con un ultrasonido venoso se determina el grado de severidad de la enfermedad para dictar el mejor tratamiento.  

Los tratamientos para la enfermedad incluyen la escleroterapia, el láser transdérmico, la cirugía con láser y la cirugía abierta.   

La escleroterapia, consiste en inyectar las venas enfermas con una substancia que produce inflamación de la pared de la vena y que hace que la vena desaparezca posteriormente.  Requiere de una técnica especializada y el conocimiento de la anatomía venosa y de las diferentes substancias esclerosantes que se pueden utilizar.  Es un tratamiento ambulatorio tras el cual el paciente puede incorporarse inmediatamente a sus actividades diarias. 

El láser transdérmico consiste en cerrar las arañitas venosas que son las venas más superficiales y pequeñas.  Para que este tratamiento tenga éxito es necesario haber tratado antes el resto de enfermedad en el árbol venoso.  Casi siempre cuando existen arañitas es porque hay una vena subyacente que las provoca.  Por esto el manejo debe ser realizado por un especialista que haga una valoración global al paciente o existe una alta posibilidad de recurrencia.

La cirugía con láser ofrece una alternativa de mínima invasión para corregir la enfermedad venosa más severa a nivel de la vena safena mayor o menor.  El procedimiento se hace sólo por medio de punciones.  Se realiza guiado con ultrasonido, avanzando la fibra láser por dentro de la vena, y realizando la ablación o cierre de la misma.  Las várices grandes se quitan por punción dirigida con ultrasonido.  Al final del procedimiento se coloca un vendaje y el paciente puede ser dado de alta a su domicilio dos horas después.  Permite que el paciente camine el mismo día de la intervención guardando como mínimo 3 días de reposo en casa, antes de incorporarse a sus actividades laborales.  Tiene como ventaja ante la cirugía abierta menor tiempo de recuperación, menor dolor post operatorio y mejor resultado cosmético.

La cirugía abierta es la cirugía convencional que se realiza con una incisión en la ingle y otra a nivel de la cara interna del tobillo, se introduce una guía metálica hasta la ingle, seccionando la vena en sus dos segmentos, ligando la vena a la guía y retirando la guía por tracción desde el tobillo.  Las heridas se suturan y se coloca un vendaje en el post operatorio, requiriendo mayor tiempo de reposo. 

Los pacientes con úlcera presentan enfermedad subyacente la cual requiere identificarse y corregirse para lograr la curación o cierre de la herida.

La insuficiencia venosa es un problema muy frecuente en nuestro medio, provoca síntomas que pueden mejorar modificando los hábitos o tras un manejo especializado. 

Comentarios del artículo

LETICIA MONROY

Excelente contenido, me a servido muchisimo gracias.

Que onda

Hola

Excelente contenido

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